miércoles, 3 de marzo de 2010

EL PARAÍSO PERDIDO



Una de las mejores descripciones de Lucifer que haya leído es la que Milton hace en su larguísimo poema: El paraíso perdido. Es el mal, en su más primitiva imagen, antes de ser manchado por los pecados innatos del hombre, antes de que le salieran cuernos, cola y patas de gallo… es la Rebelión, la primera gran historia. No viene al caso decir si estoy, o no, a favor de la religión o el satanismo (luciferismo, en este caso), solo me parece un párrafo con mucha fuerza expresiva. Milton, sin quererlo, fue un poco partidario del Príncipe Oscuro, salvando su desfigurada imagen cristiana para presentarlo de la forma que le pertenece, no como el protagonista de las más bajas acciones, sino como el primer y más perfecto arcángel de Dios. Casi de la misma manera que Papini intenta “salvarlo”, Milton le dio una vuelta a la maldad y la presentó como parte de la naturaleza.
Dejo aquí mi párrafo favorito del libro…


Superior aquel ejército de espíritus a todos los de los mortales, observaba a su jefe, que superando a su vez a cuantos le rodeaban por su estatura y lo imperioso de su soberbio aspecto, se elevaba como una torre.
No había perdido aún la primitiva belleza de sus formas, ni dejaba de parecer un arcángel destronado, en quien se traslucía aún la majestad de su pasada gloria; era comparable con el sol naciente cuando sus rayos atraviesan con dificultad la niebla, o cuando situado a espaldas de la luna en los sombríos eclipses difunde un crepúsculo funesto y atormenta a los reyes con el temor que inspiran sus revoluciones. Así oscurecido, brillaba más el arcángel que todos sus compañeros; pero surcaban su rostro profundas cicatrices causadas por el rayo, y en la inquietud que en sus demacradas mejillas y bajo sus cejas se retrataba, al par que en su intrepidez, e indomable orgullo, parecía anhelar el momento de la venganza. Cruel era su mirada, aunque en ella se descubrían indicios de remordimiento y de compasión al fijarla en sus cómplices, en sus secuaces más bien, tan distintos de lo que eran en la mansión bienaventurada, y a la sazón condenados para siempre a ser participes de su pena: millones de espíritus que por su falta se hallaban sometidos a los rigores del cielo, expulsados por su rebelión de los resplandores eternos, y que habían mancillado su gloria por permanecerle fieles. Asemejábanse a las encinas del bosque o a los pinos de la montaña, desnudos de su corteza por el fuego del cielo, pero cuyos majestuosos troncos, aunque destrozados, subsisten en pie sobre la abrasada tierra.


- El paraíso perdido, John Milton
Si tienen la oportunidad de leer este magnífico libro... hagánlo!!

1 comentario:

  1. oraleee!!! muy buena introduccion amiga, creo que este autor que mencionas, tiene una narrativa muy buena,aunque no eh leido nada de el, pero esto que presentas me agrado; la verdad es la primera vez que leo una descripcion de lucifer pero es suficiente para que la imaginacion vuele. En fin compañera jeje seguire esperando una obra tuya xD cuidese!

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