jueves, 1 de julio de 2010

LIMINAL

Despuès de una larga temporada en silencio, regresa mi crisis existencial...


“Liminal” es una palabra inquietante.
El tiempo puede ser liminal: el crepúsculo es la transición del día a la noche, la medianoche es la ruptura entre un día y el siguiente; equinoccios, solsticios, hasta el día de Año Nuevo. Todos son umbrales.
Liminal también puede ser un estado de conciencia. Por ejemplo, esos momentos entre la vigilia y el sueño, también conocido como hipnagogia, un estado en el que una persona cree estar plenamente alerta, pero en realidad está en el “sueño profundo”. Este es el momento en el que mucha gente sufre una tonta convulsión o una sensación física de “caer al vacío”.
Los lugares pueden ser liminales: los aeropuertos con un constante ir y venir, pero nunca quedarse.
Las personas también pueden ser liminales: los adolescentes que se encuentran temporalmente atrapados entre la niñez y la edad adulta.
Los personajes de ficción son a menudo seres liminales, arquetipos que abarcan dos mundos que están físicamente divididos por dos estados de existencia.
El color gris es liminal: divido y creado por el blanco y el negro, pero sin ser ninguno de ellos.
Liminal no es de aquí ni de allá, pero existe entre un mundo y el próximo, en ese punto de pausa cuando lo que está pasando todavía no se ha hecho pero ya se está convirtiendo. Limbo es otra cosa. Liminal es un momento mágico, lleno de posibilidades… y de misterio.

Es así como me siento ahora… otra vez.